20. Segadora atadora

Segadora Atadora

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Durante el primer tercio del siglo XX aparecieron dispositivos para la siega y agavillado arrastrados por caballería que sustituyeron a las herramientas manuales para recolectar el grano. Las primeras máquinas procedían de Estados Unidos o del norte de Europa.

Las segadoras atadoras fueron mejorando su capacidad de trabajo a la par que se ampliaba el ancho de corte. Su aparición supuso un importante avance en la productividad agrícola, ya que cortaba la mies y la lanzaba al campo en fajos, atados automáticamente.

El principio según el cual funciona una segadora es el mismo de las tijeras, ya que lo que se ha de cortar se apoya y se secciona entre dos hojas que se cierran. En el caso de la segadora hay una larga serie de hojas cortantes alineadas sobre una barra, y todas funcionan al tiempo. Se pueden segar fajas entre 1 y 2 m de ancho, e incluso más, según la longitud de la barra y el número de elementos cortantes.

La introducción de estas máquinas permitió aumentar la superficie de trigo cultivado más que ninguna otra máquina o sistema de cultivo. Cuando se hacía a mano, se precisaban dos peonadas y media de segador por hectárea y que, además, este segador necesitaba la ayuda de atadores, en tanto que, mecanizada la siega, un hombre con una segadora atadora puede fácilmente recolectar la mies de cuatro hectáreas en un día.

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