
Escarda
La limpieza y el mantenimiento del terreno ya sembrado consistía en la escarda o escardas, ya que esta operación había que repetirla varias veces. Se trataba de eliminar las malas hierbas que crecían con la cosecha. El número de veces que se realizaba la escarda dependía de las características del terreno, la naturaleza del sembrado y las lluvias que favorecían el desarrollo de plantas parásitas que podían mermar la producción. Se realizaba a lo largo del periodo de siembra, de modo que se aprovechaba para mover la tierra y crear canales por donde circulaba el agua, evitando que se evaporara.
El rastrillo es una máquina destinada a realizar labores mecanizadas de rastrillado consistente en recoger la parva o la hierba segada de los sembrados. Un dispositivo permitía regular el nivel del rastrillado.
Para la escarda manual también se utilizaban escardillos, azadones, guadañas o dalles y hoces.
.
