Arado de vertedera fijo

Arado de vertedera fijo

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El arado de vertedera dispone de dos manceras preparadas para conducirlo mientras es arrastrado. Estas conducen al eje horizontal llamado timón, junto con una palanca que permite desplazar lateralmente la vertedera. La vertedera es una plancha metálica curvada que tiene por finalidad voltear la tierra, de manera que las capas profundas de la misma queden expuestas a la acción atmosférica, por lo que se dedica a dar labores de profundidad.

Al timón queda unida la reja del arado que cuenta con el cincel lanceolado, para arañar la tierra y la vertedera, móvil a través de la referida palanca, para desplazarla. En la parte media del timón se halla una abrazadera unida a una regleta destinada a enganches de tracción animal o mecánica.

Las vertederas fijas realizan el volteo de la tierra siempre hacia el mismo lado, lo cual les impide volver labrando por el mismo surco por donde han ido. Esto obliga a labrar las parcelas en parte alomado (elevando la tierra sobre el nivel normal) y en parte hendiendo (rebajando el nivel), quedando, por tanto, una zona elevada llamada corona y una zanja o surco de cierre.

Las principales partes del arado son:

El dental o cuerpo del arado: es el soporte de los demás útiles.

Reja: se encarga de realizar el corte horizontal de la solera del surco, su extremo anterior se denomina “punta”, que en algunos casos está formada por una pieza independiente llamada “formón” y el posterior “ala”.

La vertedera: constituida por una chapa ondulada de forma especial, que es la parte fundamental del arado, encargada de voltear el prisma de tierra y también, en el caso de no haber cuchilla, de cortar la pared del surco.

Talón o pieza enganchada situada en el extremo del resguardador que apoya en el canto formado por la pared y la solera del surco.  

En ocasiones, la vertedera tiene una prolongación o cola que ayuda a voltear el prisma de la tierra.