
Arado Romano
El arado es uno de los mecanismos más importantes de la agricultura. Su uso cambió para siempre la técnica para facilitar la producción agrícola y ha evolucionado constantemente hasta nuestros días.
El arado está formado por una punta de hierro acoplada en el extremo de una larga vara de madera con la que forma un ángulo agudo y ambos dirigidos en el sentido de la tracción. Su uso está documentado en los imperios prehistóricos de Mesopotamia y Egipto, y en la Península se empleó en época prerromana, con un grado de desarrollo bastante avanzado. Sin embargo, en España se conoce como arado romano, porque fue en época romana cuando se generalizó completamente su uso, y con este nombre en realidad se distingue al arado tradicional de los posteriores de fabricación industrial.
Su característica principal es la separación y el volteo de la tierra, de forma que cualquier vegetación o estiércol que se encontrase en la superficie queda en terrada y una parte del suelo que se hallaba a una determinada profundidad se lleva a la superficie donde queda expuesta a los agentes atmosféricos.
